
Por Álvaro Mauricio Valdés desde Talca
Como “poco alentador” calificaron agricultores maulinos el futuro de la actividad, agravado por los efectos del cataclismo.
Esto por haberse encontrado en el período de la cosecha.
Un balance general de la situación del agro establece pérdidas de frutas entre un 10% y 20% (caída, daño por golpe, machucón); un restablecimiento lento que ha existido en el servicio de energía eléctrica en el sector rural; destrucción generalizada de canales de regadío; daños graves en equipos de riego tecnificado, entendido bombas y programadores, entre otros.
Asimismo, se han detectado daños graves en las instalaciones de los campos (bodegas, comedores, baños, casilleros), como también muchos trabajadores damnificados por pérdidas y destrucción de sus viviendas.
Estos días se ha producido un alto ausentismo laboral, algo así como un 30 % generado del pánico que invade a las personas y en otros casos, cuando ambos trabajan, uno ha desertado para cuidar a los niños.
En materia frutícola, se produjo el quiebre de la cadena de frío, ya que al cortarse la energía, perjudicó el producto que se encontraba en estado de refrigeración.
De esta manera, la fruta que se salvó ha tardado en llegar a los centros de embalaje, por cuanto se suma el corte de puentes y averías en las carreteras.






















































