
Por Álvaro Mauricio Valdés desde Talca
Son ochenta personas que enfocan sus actividades en el rubro helicícola o también conocido como cultivo de caracoles y quienes están recibiendo fuerte respaldo del Servicio de Cooperación Técnica, SERCOTEC y Fundación Crate, dependiente del Obispado.
Este grupo se reunió para efectuar un diagnóstico del negocio.
En la oportunidad, junto con intercambiar experiencias, definieron una alternativa productiva y sustentable para este exótico producto de insospechadas proyecciones.
En SERCOTEC se están realizando esfuerzos para orientar a microempresarios y emprendedores al cultivo de caracol.
En la actualidad, se enfatiza en la exploración de esta actividad económica, por cuanto se puede transformar en un negocio clave para complementar los ingresos de las familias de la zona rural.
En efecto, se reconoce que la producción de caracoles es un buen medio para que los micro-emprendedores de la zona aumenten sus ingresos, aunque es necesario dar calidad e higiene a los productos, coincidieron los participantes.
Patricia Klein, investigadora helicícola de la Universidad de Talca, subrayó que la rentabilidad de este negocio teóricamente es favorable, pero implica inversiones potentes, por lo cual es importante el rol del Estado en acoger a sus productores.






















































